sábado, 19 de octubre de 2013

DURKHEIM Y LA EDUCACIÓN



El enfoque de Emile Durkheim en sociología es el Funcionalista el cual deriva del Positivismo de Comte y Herbert Spencer. Durkheim tiene una fuerte influencia de la Antropología y de la Biología. Su perspectiva centra su visión en el equilibrio social, las normas que lo constituyen y las instituciones, que son quienes entregan “salud al cuerpo social” Dentro de las principales obras de Durkheim destacan: La División del Trabajo Social (1893) Las Reglas del Método Sociológico (1895) El Suicidio (1897) Las Formas Elementales de la Vida Religiosa (1912) En todas ellas observa y analiza un tema en particular desde el método funcionalista.
Con respecto  la educación Durkheim tiene un punto de vista como sociólogo, para él la educación es sinónimo de humanización, el hombre no nace, se hace, es producto de una sociedad en un espacio y en un tiempo determinado.
Definición de educación
“La educación no es (...) más que el mecanismo a través del cual (la sociedad) prepara en el espíritu de los niños las condiciones esenciales de su propia existencia (...). La educación es la acción ejercida por las generaciones adultas sobre aquellas que no han alcanzado todavía el grado de madurez necesario para la vida social. Tiene por objeto el suscitar y el desarrollar en el niño un cierto número de estados físicos, intelectuales y morales que exigen de él tanto la sociedad política en su conjunto como el medio ambiente específico al que está especialmente destinado”.
Durkheim considera que la educación es un hecho social  y todos los hechos sociales deben considerarse como cosas, la educación se basa en la acción ejercida de los adultos sobre los jóvenes  pues estos jóvenes prepararán a la siguiente generación; “La educación consiste en una socialización metódica de la joven generación” “El hombre que la educación debe plasmar dentro de nosotros, no es el hombre tal como la naturaleza lo ha creado, sino tal como la sociedad quiere”
Para Durkheim, los maestros tenemos una gran influencia y poder sobre los alumnos ya que nosotros tenemos el poder que nos da la sociedad para formar a los jóvenes de las siguientes generaciones transmitiéndoles cultura, conocimientos y valores, también es importante recordar que para cumplir este fin un buen educador debe de tener estas características personales: el carácter, sentir internamente la autoridad, y creer profundamente en su labor.
“El maestro es el órgano de una insigne persona moral que le es superior: la sociedad. De igual manera que el sacerdote es el interprete de su Dios, él es el interprete de las grandes ideas morales de su época y de su país. Si comulga con dichas ideas, si es capaz de apreciar toda su grandeza, la autoridad que deriva de ellas y de la que es consciente, no dejará de comunicarse a su persona y a todo lo que emana de ella.
Tratándose de una fuente tan impersonal, no cabe ni orgullo, ni vanidad, ni pedantería. Nace por entero del respeto que tiene el educador para con sus funciones y, si se nos permite la expresión, de su ministerio.
Es ese el respeto el que, por vías de la palabra, del gesto, pasa a la conciencia del educador a la conciencia del niño” (Durkheim Émile “ Educación y Sociología”).

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