El
enfoque de Emile Durkheim en sociología es el Funcionalista el cual deriva del
Positivismo de Comte y Herbert Spencer. Durkheim tiene una fuerte influencia de
la Antropología y de la Biología. Su perspectiva centra su visión en el
equilibrio social, las normas que lo constituyen y las instituciones, que son
quienes entregan “salud al cuerpo social” Dentro de las principales obras de
Durkheim destacan: La División del Trabajo Social (1893) Las Reglas del Método
Sociológico (1895) El Suicidio (1897) Las Formas Elementales de la Vida
Religiosa (1912) En todas ellas observa y analiza un tema en particular desde
el método funcionalista.
Con
respecto la educación Durkheim tiene un
punto de vista como sociólogo, para él la educación es sinónimo de
humanización, el hombre no nace, se hace, es producto de una sociedad en un
espacio y en un tiempo determinado.
Definición de educación
“La
educación no es (...) más que el mecanismo a través del cual (la sociedad)
prepara en el espíritu de los niños las condiciones esenciales de su propia
existencia (...). La educación es la acción ejercida por las generaciones
adultas sobre aquellas que no han alcanzado todavía el grado de madurez
necesario para la vida social. Tiene por objeto el suscitar y el desarrollar en
el niño un cierto número de estados físicos, intelectuales y morales que exigen
de él tanto la sociedad política en su conjunto como el medio ambiente específico
al que está especialmente destinado”.
Durkheim
considera que la educación es un hecho social
y todos los hechos sociales deben considerarse como cosas, la educación
se basa en la acción ejercida de los adultos sobre los jóvenes pues estos jóvenes prepararán a la siguiente
generación; “La educación consiste en una socialización metódica de la joven
generación” “El hombre que la educación debe plasmar dentro de
nosotros, no es el hombre tal como la naturaleza lo ha creado, sino tal como la
sociedad quiere”
Para Durkheim, los maestros
tenemos una gran influencia y poder sobre los alumnos ya que nosotros tenemos
el poder que nos da la sociedad para formar a los jóvenes de las siguientes
generaciones transmitiéndoles cultura, conocimientos y valores, también es
importante recordar que para cumplir este fin un buen educador debe de tener
estas características personales: el
carácter, sentir internamente la autoridad, y creer profundamente en su labor.
“El
maestro es el órgano de una insigne persona moral que le es superior: la
sociedad. De igual manera que el sacerdote es el interprete de su Dios, él es
el interprete de las grandes ideas morales de su época y de su país. Si comulga
con dichas ideas, si es capaz de apreciar toda su grandeza, la autoridad que
deriva de ellas y de la que es consciente, no dejará de comunicarse a su
persona y a todo lo que emana de ella.
Tratándose de una fuente tan impersonal, no cabe ni orgullo, ni vanidad, ni pedantería. Nace por entero del respeto que tiene el educador para con sus funciones y, si se nos permite la expresión, de su ministerio.
Es ese el respeto el que, por vías de la palabra, del gesto, pasa a la conciencia del educador a la conciencia del niño” (Durkheim Émile “ Educación y Sociología”).
Tratándose de una fuente tan impersonal, no cabe ni orgullo, ni vanidad, ni pedantería. Nace por entero del respeto que tiene el educador para con sus funciones y, si se nos permite la expresión, de su ministerio.
Es ese el respeto el que, por vías de la palabra, del gesto, pasa a la conciencia del educador a la conciencia del niño” (Durkheim Émile “ Educación y Sociología”).
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