“Les dio la confianza
que necesitaban
para llegar a ser lo
que fueron. Esta es
la donación
suprema de un Maestro.”
George Steiner.
Lecciones de los Maestros
Primero tenemos que
definir de qué se trata el efecto Pigmalión para poder analizar su efecto en la
escuela.
Cuenta la leyenda que Pigmalión, rey de Chipre y
escultor, no encontraba a la mujer que se acercara a su ideal de perfección
femenina.
Cansado de buscar, esculpió en marfil a Galatea, su ideal
de mujer. Su estatua era tan bella y perfecta que Pigmalión se enamoró de ella
tanto que la besaba y la vestía con preciosas telas.
Pigmalión suplicó a Venus, la diosa del amor, que su
estatua cobrara vida para ser correspondido. Cuando volvió a casa, observó que
la piel de la estatua era suave. Besó a Galatea y ésta se despertó y cobró
vida, convirtiéndose en la deseada amada de Pigmalión.
El Dr. Robert Rosenthal, investigador de la Universidad
de Harvard, lo define diciendo que las expectativas de los padres con sus
hijos, de los profesores con sus alumnos y los mandos con sus subordinados,
tienden a cumplirse. Lo que expresado en términos psicológicos sería: La
actitud que uno toma en relación con unas variables, refuerza, en el mismo
sentido, la ocurrencia de esa variable.
El efecto pigmalión es, como defienden algunos autores,
un proceso asimilable al de la profecía autocumplida; mediante el cual las
creencias y expectativas de un grupo respecto de alguien afectan su conducta a
tal punto que se provoca, en el comportamiento y en las creencias de esa
persona, una confirmación de dichas expectativas. Lo que comienza como una mera
imitación, termina por convertirse en nuestro propio modo de ser.
Esto quiere decir que las personas adquieren un rol, como sostienen los expertos, a partir de los demás, y acaban creyéndolo propio. Se puede decir, como ellos afirman, que somos lo que los demás esperan que seamos.
Esto quiere decir que las personas adquieren un rol, como sostienen los expertos, a partir de los demás, y acaban creyéndolo propio. Se puede decir, como ellos afirman, que somos lo que los demás esperan que seamos.
“La primera impresión es la que cuenta”, cuando conocemos
a una persona construimos una idea
general sobre ella, esta idea está formada de una serie de experiencias
que hemos tenido con personas con apariencia similar acompañado de los
valores que tenemos.
Si conocemos a la persona
por más tiempo o a fondo tendremos la oportunidad de comprobar si esas ideas o
juicio que construimos al principio son verídicos o erróneos
Si lo vemos bajo el concepto maestro-alumno, alumno-
maestro, se le llama efecto Pigmalión al cumplimiento de las expectativas que
las personas (los profesores) tienen hacia los estudiantes y que
posteriormente se ven cumplidas.
Existen estudios que hablan sobre los estereotipos que
los profesores asumen sobre las personas y estos normalmente los aplican en el
aula con sus estudiantes a la hora de evaluarlos: “lo que se espera es lo que
se recibe, dado que todas las actitudes están enfocadas inconsciente o conscientemente
a que se realice”. Ahora bien, esto puede ser un arma útil para el docente,
dado que puede enfocarse a ser un buen 'Pigmalión' a fin de que sus actitudes
conlleven al éxito de sus alumnos.
La mayoría de los
maestros sabe poco del efecto Pigmalión o de la idea de que las expectativas
acerca de una persona, con el tiempo, pueden llevarla a comportarse y a tener
logros de tal manera que esas expectativas se confirmen (Brehm y Kassin, 1996).
El efecto Pigmalión se observa principalmente en las
escuelas de educación básica donde el profesor
utiliza su sentido común y utiliza
su “intuición profesoral” para etiquetar al estudiante: el “alborotador”, “el
perezoso”, “el inteligente”, etc., que con frecuencia se cumplen, pues las actitudes del profesor se orientan a que así
se cumpla, y ¿por qué se observa
más en educación básica?, porque en ese nivel el aprendizaje depende
mucho más que en el superior de la guía y decisiones del profesor.
Por otro lado podemos etiquetar al estudiante como “cooperativo”,
“participativo”, “estudioso”, por lo tanto, esto incrementa las posibilidades
de que la interacción con él o ella transmita estas expectativas y contribuya a
que el estudiante vivía conforme a nuestra expectativa original y positiva. En este caso la expectativa funcionaría
en beneficio del estudiante.
HISTORIA Y MECANISMO
DE LA PROFESIA CUMPLIDA
El término “profecía cumplida” fue acuñado por el
sociólogo Robert K. Merton (1948) y como
parte de su explicación elaboró el siguiente teorema: “Si los hombres definen
las circunstancias como reales, estas
son reales en sus consecuencias” (Thomas 1928).
El siguiente modelo de cinco pasos explica cómo
funciona la profecía autocumplida:
1. El maestro se crea expectativa de los estudiantes.
2. Con base a estas expectativas, el maestro actúa de forma diferenciada con sus
estudiantes.
3. El trato del maestro le dice a cada estudiante ( fuerte y
claro) qué conducta y que aprovechamiento espera de él.
4. Si el trato es consistente, condicionará la conducta y el
aprovechamiento del estudiante.
5. Con el tiempo, el comportamiento y el rendimiento del estudiante
se ajustará más y más a lo que se espera de él o ella.
“La profecía
autocumplida funciona en dos sentidos. No solo los maestros se crean expectativas
de los estudiantes; de la misma manera, los estudiantes se crean expectativas de los profesores,
utilizando las mismas características. (Hunsberger y Cavanagh, 1988)”
Las expectativas que
los maestros tienen de los estudiantes y
lo que supone de su potencial, afectan de manera indiscutible su
aprovechamiento. La investigación
asegura, que las expectativas del maestro son, sin duda, uno de los factores
que determinan qué también y qué tanto aprenden los estudiantes” (Jerry Bamburg,
1994).
Hoy en día muchas escuelas afirman que tienen altas
expectativas de todos los estudiantes pero en la realidad no siempre es así;
Asa Hiliard III (1991) afirma que
nuestro “límite superior actual para juzgar las capacidades de los estudiantes está en realidad muy cerca del piso”. Muchos creen que hay una
gran diferencia entre “lo que los jóvenes son capaces de aprender y lo que
están aprendiendo” (John Bishop,1989). Estas expectativas que tienen los
maestros sobre los estudiantes y lo que perciben
sobre su potencial, tienen un gran efecto sobre su aprovechamiento. Es posible
que a los alumnos que se les consideran como más capacitados se les da más y
mayores estímulos, más tiempo para sus respuestas, etc. Estos alumnos, al ser
tratados de un modo distinto, responden de manera diferente, confirmando así
las expectativas de los profesores y proporcionando las respuestas acertadas
con más frecuencia.
Es común que los maestros generen expectativas desde el
primer día de clases, los alumnos son diferentes y esto genera expectativas
diferentes y tratos diferentes. La teoría de los cuatro factores de Rosenthal
identifica como se transmiten las expectativas del docente a los alumnos:
- Entorno: Ambiente socioemocional o
espíritu creador de la persona que tiene las expectativas; muchas veces se
comunica de forma no verbal por ejemplo sonriendo, teniendo más contacto
visual, etc.
- Realimentación: Proporciona información
afectiva (por ejemplo más elogios y aprobación) e información cognitiva.
- Insumo: Los maestros suelen enseñar más
a los estudiantes de los que espera más.
- Producto: Los maestros animan más a
participar a los estudiantes de los que tienen mayores expectativas, por
medio de su conducta verbal y no verbal.
Estos cuatro factores, cada uno crítico para transmitir
las expectativas del maestro, pueden controlarse mejor solo si, y en primer
lugar, los maestros se hacen consientes de que dichos factores se están operando.
Aunque un maestro no sienta realmente que un estudiante en particular sea capaz de obtener grandes logros o de
mejorar significativamente su conducta, por lo menos puede actuar como si
mantuviera expectativas elevadas del estudiante (Video educativo Productivity and the Self-Fulfilling Prophecy: The
Pygmalion Effect CRM Films, 1987)
CONCLUSIÓN
"Trata a un ser humano como es, y seguirá siendo
como es; trátalo como puede llegar a ser, y se convertirá en lo que puede
llegar a ser." Blaise Pascal.
Nuestra conducta está
determinada en gran parte por reglas y expectativas que permiten prever cómo se
comportará tal persona en una situación dada, aunque no hayamos conocido nunca
a esa persona e ignoremos en qué difiere de las demás. Además existe una gran
variabilidad entre los comportamientos, de manera que podemos prever el
comportamiento de una persona que conocemos, con mucha más seguridad que el de
un desconocido
Las expectativas que creamos sobre el alumno incluso
antes de conocerlos pueden generar reacciones positivas o negativas a lo largo
del proceso de aprendizaje. Estas expectativas son transmitidas mediante el
lenguaje verbal y no verbal, e incluyen lo que tememos y lo que anhelamos.
Las profecías tienden a realizarse cuando hay un fuerte
deseo que las impulsa. La confianza que le demos al alumno puede generar que
supere las expectativas, que cumpla objetivos más difíciles pero también es
importante considerar que puede causar un efecto negativo en el alumno
afectando su autoestima y seguridad al no poder cumplir con las expectativas o
ser juzgado erróneamente.
Como maestros, tenemos que ser muy consientes de que
nuestro lenguaje corporal y verbal reflejan lo que intuimos sobre el alumno,
Jere Brophy (1986) aconseja a los maestros proyectar cotidianamente actitudes,
opiniones, expectativas y atribuciones(…) que sugieran que los estudiantes
comparten el mismo entusiasmo que nosotros por el aprendizaje. Hasta el punto
de que “si nosotros los tratamos como si
los alumnos ya fueran aprendices entusiastas, habrá más posibilidades de que lo
sean”
Finalmente, como padres y maestros construimos
expectativas para los niños que influyen
en la forma en la que el niño explotará su potencial pero hay que tener mucho
cuidado de no afectar áreas emocionales cuando el niño no alcance o cumpla con
las expectativas porque en vez de ayudarlo nosotros mismos podemos sabotear su
desarrollo presionándolo a ser alguien que posiblemente aún no esté preparado
para ser, si , hay que apoyar y presionar al niño a explotar todas sus
cualidades pero siempre de la mejor manera para que este desarrollo sea exitoso.
Referencias
Robert T. Tauber
(1998) “Good or bad, what teachers expect from
students they
generally get!”, ERIC Digest, diciembre, Educational
Resource Information Center, <www.eric.ed.gov>,
ERIC Identifier:
ED426985.
Linda S. Lumsden
(1997) “Expectations for students”, ERIC Digest,
núm. 116, julio,
Educational Resource Information Center,
<www.eric.ed.gov>,
ERIC Identifier: ED409609.
Referencias web
http://www.psicopedagogia.com/definicion/efecto%20pigmalion
Paulina:
ResponderEliminarEste tipo de esudios sociológicos han aportado mucho al conocimiento de las interacciones en el aula y sus efectos. L profecía autocumplida es uno de esos estudios clásicos sobre las expectativas de los docentes sobre sus alumnos. Excelente trabajo, gracias. (40 pts)