“La
realidad nos demuestra que mucha gente
se ha pasado la vida leyendo a medias, simulando la lectura o limitándose a
leer los libros de texto. Pero la lectura no puede estancarse en este nivel,
debe abarcar los libros de la imaginación, los que se leen por gusto. Hace falta
multiplicar los lectores, formar el gusto, conquistar la afición por leer y la
posibilidad de escribir”- Garrido, Felipe; El buen lector se hace, No nace;
Ariel Practicum, 1999. pp 66y 67.
Un lector es la persona que lee
por que le gusta, por voluntad, por
deseo, alguien que se compra
libros como regalo de cumpleaños, aquel que ves en el café, en el camión o la
playa con un libro en mano, alguien que simplemente disfruta emprender una
aventura con cada página que lee.
El lector se forma cuando otra persona le muestra
con el ejemplo cómo y para qué se lee; aquel que le lee a los niños, que les cuenta
historia, que los llena de magia e inspiración para tomar por libro e incitarlos
a leer.
El libro que me cambió la forma de ver la lectura
fue “Aura” de Carlos Fuentes, ese libro me atrapó no podía dejar de leerlo, lo
llevaba para todos lados y cada que tenía oportunidad lo leía. Después vinieron
libros de lectura que nos dejaban en la escuela y ya no pude parar de leer y comprar
libros.
Hoy, después de aquella
revelación, mantengo el gusto por la lectura pero ahora con un reto mayor que
es el ser ejemplo para mi pequeño de 8 años. Me gusta su inocencia y la forma
en cómo se involucra cuando le leo pero de todo eso me encanta la sinceridad de
sus palabras en especial unas que llevo
muy presente día con día:-mamá,¿ por qué lees si no tienes que hacer tarea? A lo
cual le respondí:- leo porque me gusta, porque me encanta imaginarme todo lo
que cuenta el libro y porque me siento feliz cuando leo; me miro, sonrió y me
contestó –entonces a mí también me pueden hacer feliz- en verdad no puedo pedir
más, creo que estoy formando un gran lector.
Es parte fundamental como padres
formar lectores, enseñar con el ejemplo para que los niños desarrollen el gusto por la lectura,
no esperar que las instituciones educativas carguen con esa responsabilidad
e inspirar a los niños a leer sin hacerles sentir que es una obligación.
Finalmente, el lector se
desarrolla con el paso del tiempo, quizá
algo o alguien haga la diferencia y le ponga un nuevo significado a la
lectura en la vida de otra persona y conquiste poco a poco la afición por leer.
Lina:
ResponderEliminarQue gratificante es escuchar como inicias a tu hijo en la lectura, en verdad , no hemos apreciado -en general- lo maravilloso que es la lectura y todo lo que ésta genera en nosotros. Los lectores en nuestro país son los menos y se cree que la escuela no hace mucho por promoverla; por lo contrario , muchos creen que inhibe su apropiación y gusto. En la escuela solamente se lee lo que tiene que ver con la tarea, pero no por el gusto y el placer de hacer volar la imaginación y viajar en el tiempo y a otros lugares con la magia de lectura. Ojala tuviéramos más escritores pues, eso con seguridad produciría más lectores. Buena reflexión, gracias y saludos.